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lunes, 10 de octubre de 2011


Intento de subir al Pico la Miel.



Nos amaneció un día muy claro y algo fresco por la mañana, presagio de una jornada formidable, de una nueva salida a la montaña, yo por mi parte estaba desando salir con todos vosotros, ya que me trasmitís una fuerza tan grande, para  preparar  las próximas salidas, ya que esto es como una droga, cuanto más salimos juntos, más me gusta compartir estos momentos con todos, e ir conociendo nuevas personas.

Fuimos 38 personas a esta marcha al “Pico de la Miel” o por lo menos el intento de subir. Llegamos bastante bien  al pueblo de La Cabrera y a continuación empezamos nuestro ascenso a dicho pico.

Pregunté varias veces para ver por donde transcurría la ruta y que camino teníamos que tomar y la mayoría de la gente no sabía, por lo tanto seguimos nuestro instinto, eso sí dirección al Pico de la Miel.

La subida cada vez se hacía más empinada y costosa pero ni Julia (con su rodilla mal) ni Loli, se quejaban, por lo cual seguimos para arriba. Antonio se sintió mal y tuvo que parar para que se le pasara, los demás siguieron hacia arriba sin rechistar (que buena gente), hasta que llegamos a un punto donde no se podía pasar si no teníamos cuerdas y artilugios de escalar.

En ese momento decidimos deshacer el camino andado. Estando bajando alguien, que en estos momentos no me acuerdo, me dijo que Juan sabia la ruta y que el ya había estado allí. Agradezco la gran camaradería que pusisteis, y la ayuda prestada a todas la personas que, o tenían miedo a la bajada o tenían algún impedimento en las piernas o en los brazos, etc...

Bajamos hasta el cruce del camino donde Juan decía que era la ruta y empezamos a seguirla, pero como ya era muy tarde y cercana la hora de comer, decidimos entre todos ir al Monasterio de San Antonio, y comer por el camino, nos quedaban unos 5 km, según algún vecino de la zona.

Antes de llegar al Monasterio y al pasar por el pueblo, nos merecíamos unas cañas por el esfuerzo realizado, por lo tanto paramos. Qué momento tan bonito cuando todos comentamos la bajada y el miedo que habíamos pasado.

La señora del bar hizo migas con Loli  ¡cómo no!, y nos indico el camino para subir al monasterio y donde parar a comer nuestro bocadillo. La hicimos caso y subimos por el camino indicado. Comimos, y como no compartimos todos la comida, que bonito ver a las personas ofrecer lo que tienen.

En ese momento a Jaime se le ocurrió subir a un alto, y  como no había tenido suficiente, al bajar apoyo mal el pie y se hizo una lesión en el pie.

Después de comer fuimos al monasterio de San Antonio, eso sí, con una cuesta bastante  empinada. Ya teníamos hora para la visita a las 16’00h, los perros los tuvimos que dejar fuera, atados y disfrutamos de las explicaciones del misionero.

A la vuelta paramos a tomar nuestro cafetito de costumbre, que nos supo a gloria. Luego y después de pasar un rato lleno de risas y carcajadas, pusimos camino hacia los coches para poner rumbo a Madrid.

Hemos quedado unos cuantos en buscar y señalar la ruta buena el día 12 de Noviembre 2011, si alguien quiere acompañarnos que me lo diga, eso sí, que sepa que lo mismo damos muchas vueltas para encontrarla.

Gracias a todos por vuestra paciencia y entusiasmo, espero veros en la próxima salida que me gustaría fuera pronto.

Fernando

1 comentario:

R.R.R dijo...

Cómo te lo curras! a pesar de que "algunos" se cagaran un poquillo en ti, la aventura mereció la pena y repleta de muchas anécdotas, ¡cómo no! otra salida para el recuerdo ;)
Admirable las fuerzas y el entusiasmo de las más mayores ¡da gusto! yo quiero ser así de mayor