“Intento de subir al Pico la Miel.”
Nos amaneció un día muy claro y
algo fresco por la mañana, presagio de una jornada formidable, de una nueva salida
a la montaña, yo por mi parte estaba desando salir con todos vosotros, ya que
me trasmitís una fuerza tan grande, para preparar las próximas salidas, ya que esto es como una
droga, cuanto más salimos juntos, más me gusta compartir estos momentos con
todos, e ir conociendo nuevas personas.
Fuimos 38 personas a esta marcha
al “Pico de la Miel” o por lo menos el intento de subir. Llegamos bastante
bien al pueblo de La Cabrera y a
continuación empezamos nuestro ascenso a dicho pico.
Pregunté varias veces para ver
por donde transcurría la ruta y que camino teníamos que tomar y la mayoría de
la gente no sabía, por lo tanto seguimos nuestro instinto, eso sí dirección al
Pico de la Miel.
La subida cada vez se hacía más
empinada y costosa pero ni Julia (con su rodilla mal) ni Loli, se quejaban, por
lo cual seguimos para arriba. Antonio se sintió mal y tuvo que parar para que
se le pasara, los demás siguieron hacia arriba sin rechistar (que buena gente),
hasta que llegamos a un punto donde no se podía pasar si no teníamos cuerdas y
artilugios de escalar.
En ese momento decidimos deshacer
el camino andado. Estando bajando alguien, que en estos momentos no me acuerdo,
me dijo que Juan sabia la ruta y que el ya había estado allí. Agradezco la gran
camaradería que pusisteis, y la ayuda prestada a todas la personas que, o tenían
miedo a la bajada o tenían algún impedimento en las piernas o en los brazos, etc...
Bajamos hasta el cruce del camino
donde Juan decía que era la ruta y empezamos a seguirla, pero como ya era muy
tarde y cercana la hora de comer, decidimos entre todos ir al Monasterio de San
Antonio, y comer por el camino, nos quedaban unos 5 km, según algún vecino de
la zona.
Antes de llegar al Monasterio y
al pasar por el pueblo, nos merecíamos unas cañas por el esfuerzo realizado,
por lo tanto paramos. Qué momento tan bonito cuando todos comentamos la bajada
y el miedo que habíamos pasado.
La señora del bar hizo migas con
Loli ¡cómo no!, y nos indico el camino
para subir al monasterio y donde parar a comer nuestro bocadillo. La hicimos
caso y subimos por el camino indicado. Comimos, y como no compartimos todos la
comida, que bonito ver a las personas ofrecer lo que tienen.
En ese momento a Jaime se le ocurrió
subir a un alto, y como no había tenido
suficiente, al bajar apoyo mal el pie y se hizo una lesión en el pie.
Después de comer fuimos al monasterio
de San Antonio, eso sí, con una cuesta bastante empinada. Ya teníamos hora para la visita a
las 16’00h, los perros los tuvimos que dejar fuera, atados y disfrutamos de las
explicaciones del misionero.
A la vuelta paramos a tomar
nuestro cafetito de costumbre, que nos supo a gloria. Luego y después de pasar
un rato lleno de risas y carcajadas, pusimos camino hacia los coches para poner
rumbo a Madrid.
Hemos quedado unos cuantos en
buscar y señalar la ruta buena el día 12 de Noviembre 2011, si alguien quiere
acompañarnos que me lo diga, eso sí, que sepa que lo mismo damos muchas vueltas
para encontrarla.
Gracias a todos por vuestra
paciencia y entusiasmo, espero veros en la próxima salida que me gustaría fuera
pronto.
Fernando
1 comentario:
Cómo te lo curras! a pesar de que "algunos" se cagaran un poquillo en ti, la aventura mereció la pena y repleta de muchas anécdotas, ¡cómo no! otra salida para el recuerdo ;)
Admirable las fuerzas y el entusiasmo de las más mayores ¡da gusto! yo quiero ser así de mayor
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