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domingo, 21 de abril de 2013




Bonito y provechoso día

El día empezó con un pequeño sobresalto, pero sin importancia.
Cada uno se fue hacia la Tablas de Daimiel, menos Julia y Mercedes que quedaron conmigo para que las llevase Mª José.
Sobre las 11 de la mañana estábamos casi todos en el  Centro de visitantes de las Tablas, un total 26 personas, incluido el más pequeño: Javi.
Teníamos reservado nuestro guía  (Macu) a las 12 horas, por lo tanto, mientras venían todos los demás, algunos fueron a dar un paseo para disfrutar del paisaje en pleno esplendor.
El día era espectacular, con un sol radiante como hacía varias semanas que no se veía.
Las  explicaciones que nos transmitía Macu, fueron poco a poco calando en nuestras cabecitas, ya que era una señora que lo vivía mucho… se notaba su amor y admiración por la naturaleza.
Este parque esta regado por los ríos Cigüela, es un río de aguas salobres, de marcada estacionalidad y que recibe los aportes de numerosos afluentes aguas arriba de las Tablas, entre los términos de Herencia y Socuéllamos.  También lo recorre el  Guadiana-Azuer (este río de aguas dulces),  buena parte de los aportes hídricos a las Tablas provenían del río Guadiana, que era en realidad la suma de 2 corrientes; las aguas del río Azuer (primer afluente del Guadiana por su margen izquierda) más las procedentes de las surgencias denominadas Ojos del Guadiana, situadas a 14 kilómetros del parque, en dirección Este.

Las aves que pudimos ver fueron,  zampullín chico,  el buitrón (pequeño pájaro muy territorial), el ánade silbón, el pato cuchara, el ánade rabudo, la focha común, la polla de agua, la malvasía cabeciblanca (que nos sorprendió con su elegantísimo pico azul), alguna garza real,  ranas y algún jabalí.

Esta visita guiada resulto muy agradable y aleccionadora de lo que la naturaleza nos ha proporcionado.

Pasadas las 14 horas, nos despedimos de Maca y nos fuimos al merendero que tiene la Tablas, en la cual nos dispusimos a comer lo más cercanos posibles los  unos de los otros.
Es una pasada ver como las personas compartimos nuestras comida, dulces o nuestros productos típicos de nuestros respectivos pueblos, quien tenga pueblo.
Nuestro querido Javi, nos deleitó con “el baile del caballo” con el teléfono Iphone, que por cierto es más duro de lo que me habían dicho.
Terminamos tomando café todos juntos al lado del Molino, cantamos el cumpleaños feliz a Inés y enseñamos a Javi el himno  del Madrid, muy a pesar de su padre, al niño le encantó.
Quiero dar las  gracias por vuestra compañía a tod@s, y sobre todos a los nuev@s que nos habéis deleitado con vuestra compañía.
Un fuerte abrazo a todos y besos para los niños.

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